La meditación es un estado natural

La meditación es un estado natural, es simplemente aprender a entrar a nuestro ritmo natural. El que antecede a la información grabada en nuestra mente con estímulos y para-estímulos positivos y negativos.

Como es natural, todos estamos capacitados para entrar y permanecer en ese estado. Un Estado de Conciencia.

Cuando comencé con esta práctica, motivada por un conocimiento personal y por una necesidad física, comencé a experimentar momentos de afinidad conmigo. Encontrarme cómodamente conmigo misma me daba una alegría inmensa, por eso cada vez meditaba más. Empecé a expandirlo a otros momentos.

Me fui dando cuenta que se me hacía una necesidad. Lo “loco” o gracioso era que necesitaba de mí, lo que más necesitaba era entrar y experimentar esa “quietud alegre” esa tranquilidad que se me reflejaba en el ser, en mi rostro relajado.

Empecé a mantener esa Consciencia, ese viaje a mí ser. Iba a mi encuentro y que bueno cuando me encontraba, suspendiendo el pensamiento, soltando cada idea. Me sentía elevar.

Algo cambio definitivamente. Comencé, como si fuera una adicción, a querer más, a buscar ese estado de mi ritual en el día a día, y con alegría y curiosidad observé como era tan simple. Soltar la tensión de un musculo de la cara, el hombro, la espalda, la panza, la pierna. Era tan solo Concientizar para relajar. Así fui descubriendo las llaves o palabras mágicas que Abrían el Camino Dimensional.

En esos comienzos no tenía idea de qué hacía, ni cómo lo hacía.

Me fascinaba el para qué. Para mí era, para algo completamente mundano, trivial para estar bien. En sintonía con mi alegría.

Iban apareciendo sin más esas palabras Mágicas:

Sintonía – Sintonizar

Alegría: estado supremo en mi existir.

Yo que me había pasado la vida buscando la felicidad, descubría que con tan solo con conectar con migo, el mundo, mi mundo, cobraba otro color, otra profundidad. Y lo que sucedía era que me daba una tranquilidad profunda.

El hecho de haber empezado mi búsqueda espiritual como un estado de reflexión hacia tanta bronca. Surgida por mi afección, que me cambiaba la vida sin aviso, de repente, como una ráfaga voraz quitándome algo muy preciado en mí existir: el movimiento a voluntad. Cada vez que meditaba yo perdía la noción de tiempo, cambiaba la velocidad, conectaba con mi esencia, aprendía de mí como la mejor alumna con la mejor maestra.

Yo tenía una doble consciencia. Pero fue tarea difícil ya que en mis primeros años de meditadora no sabía qué hacía o cómo lo hacía para poder repetirlo. No tenía la menor idea de como hacia lo que hacia ni como lo podía lograr. Muchas veces mi “ego” se enfurecía al no poder comprender. ¿Cómo no podía repetir lo que era tan bueno para mí?

Por que me sucedía, al tener un dolor inmenso e insoportable, meditaba. Así dejaba de sentirlo y yo quería saber cómo hacía y no podía comprender cuál era el camino…JAJAJA…que manera de pensar.

Es lindo en la vida recorrer caminos y volverlos a caminar y más aún detenerse y sonreír y comprender el camino recorrido…el camino correcto de tu evolución.

Luna llena…mil noches en una noche brillando sin cesar iluminando de plateado energía lunar el pensar…. Y una expansión chispeante acontece sin cesar…pido un deseo, por que no dos, y así aparece la frecuencia de la alegría interior, al captar el palpitar, ritmo único universal, inhalo profundo encuentro mi ser, mi esencia…y mi yo.

 

Sandra Gutierrez

2 respuestas a «La meditación es un estado natural»

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