Descubramos nuestros recursos

Meditar es permanecer en el silencio, algo natural que no registramos como parte del día a día. Creemos que es un trabajo y como tal nos produce un esfuerzo, una fatiga antes de empezar. Ahí, otra vez, es el cerebro que lo piensa, que toma el mando de la acción…acción que no se ejecuta pues es solo parte del pensamiento que piensa y su hacer es el pensar.

El gran desafío o invitación es atravesar el pensar y pasar a la acción.

El silencio es la creación de ese estado de vacío mental, percibiendo potencia en ese hacer silencioso, dónde no hay idea, no hay recuerdo…solo Presencia…en el tiempo del ahora. Me capturo en el instante que vivencio como eterno….se van dando las paradojas… los contrarios se hacen uno porque entramos en la dimensión de perdida de la dualidad.

Eso que parece imposible es más posible que nunca. La mente no lo entiende y por qué tendría que entenderlo. ¿Quién dice o cree que tiene que ser así?

Nos vamos dando cuenta de la “perdida”. Que solo se haga costumbre la preponderancia del pensamiento…

La meditación es una invitación a que el pensamiento, sentimiento y acción se unifique en una experiencia de potencia. Algo se “mezcla” diferente, se da una combinación inusual, que por mucho que se la practique, nos sorprende. Esa sorpresa marca el camino de la creación.

La meditación nos va colocando en ese lugar protagónico que tengo, que me es natural, que a veces no recordamos pero que siempre está. La de crear realidad, la de crear estado de tranquilidad, la de potenciar la persona que soy, que está en mi desde siempre aunque por ahora no tenga ni idea de cómo soy, de quién soy y para qué estoy en este tiempo y en este espacio que a muchos nos toca compartir.

Muchos dicen “yo no puedo”, “callar el pensamiento es imposible”, “quedarme quieto me mata”, “me da angustia fracasar antes de empezar”. Y sí, todos tienen razón y a la vez no. Porque es pensar en una dimensión lo que se experimenta, entrando a otra dimensión.

Sí, sí me dirán. ¿De qué hablas?

Acá no se trata de hablar, sino de experimentar y de aprender. Todos somos aprendices, tenemos que saber de qué y para qué aprendemos lo que aprendemos.

Aprendices y Maestros ese es el gran juego de la vida…dando y recibiendo, en esa movilidad incesante vibrando a la par de lo natural…entrando al pulso vital de quien soy, en esa realidad de aprender a estar en diferentes niveles y lugares de mi ser, para disfrutarme en las diferentes dimensiones de la realidad. Teniendo muchas posibilidades, ¿por qué solo experimentar una? Experimentar la realidad de la dualidad, por qué no aventurarme a saberme diferente siendo igual.

Por qué no usar mi cerebro y mi corazón desde otro lugar, salirme del automatismo, de lo inconsciente para potenciar, áreas, lugares y uniones. Desafiando el miedo, atravesando el temor y llegar a lugares desconocidos de mi existencia. Donde la luz, el color, la alegría, la tranquilidad son los registros como faros, que guían los barcos en la oscuridad.

Señales de mi ser que van marcando el camino recorrido y a recorrer. Hacia dónde y para qué.

La respuesta es la misma para cualquiera en cualquier nivel que se encuentre…

Hacia la Verdad de mi existencia.

 

Sandra Gutierrez

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